
Quién sostiene esto
Maxyelis Bohórquez
Productora de encuentros desde 2017, especializada en crear el espacio para que quien tiene algo que contar (una historia, una práctica, un conocimiento) pueda encontrarse con quien necesita escucharlo.
Se formó en coaching ontológico, programación neurolingüística, neurociencia de las emociones y biodanza, entre otras herramientas — no para dar cátedra, sino para sostener mejor cada espacio que abre.
Encontrándonos es lo que hago; esta es la propuesta que sostiene mi propio camino. Si quieres conocer la historia detrás, tiene su espacio propio.
Quienes ya pasaron por acá
Lo que cuentan quienes participaron
“Yo iba un poco a ver qué pasaba, sin muchas expectativas. De hecho, al principio estaba bastante cortada. Pero en algún momento empecé a hablar con una persona, luego con otra… y cuando me quise dar cuenta estaba súper a gusto. Me fui pensando que esto sí me apetecía repetirlo.”
“Lo que necesitaba era precisamente eso, un lugar donde no tuviera que aparentar. Nadie me preguntó a qué me dedicaba ni qué estaba haciendo con mi vida. Simplemente estuvimos ahí, hablando, escuchando y compartiendo un rato. Y para mí eso fue muchísimo.”
“Fui sola. No conocía absolutamente a nadie y estuve a punto de no ir varias veces. Menos mal que fui. Lo curioso es que salí de allí sin sentir que había “conocido gente”, sino que había conectado con algunas personas de verdad. Y eso no me pasa muy a menudo.”
“Al principio pensé que iba a tener que estar hablando todo el rato y, sinceramente, eso me daba bastante pereza. Pero hubo momentos en los que simplemente estuvimos en silencio y nadie intentó llenarlo. Parece una cosa pequeña, pero para mí fue de lo mejor del encuentro.”
“Creo que llevaba demasiado tiempo diciendo “estoy bien” por inercia. Ese día alguien me preguntó cómo estaba y, por alguna razón, me salió decir la verdad. No tuve que explicarme demasiado ni justificarme. Me escucharon y ya. Salí bastante más ligera.”
“Voy a ser sincero. Cuando leí lo de “encuentro” pensé que sería otro networking con gente intercambiando Instagram y hablando de trabajo. Casi no voy. Al final fue todo lo contrario. Y agradecí muchísimo que nadie estuviera intentando venderte nada ni demostrar quién era.”
“Me había acostumbrado un poco a ir a los sitios y sentir que estaba ahí, pero sin estar realmente. En este encuentro me pasó algo distinto. Pude ser yo sin preocuparme tanto por cómo estaba quedando. Parece sencillo, pero llevaba bastante tiempo sin sentir algo así.”
“Fui con el corazón bastante cerrado. No tenía muchas ganas de contar nada y pensaba estar un rato e irme. Pero acabé hablando de cosas que ni siquiera tenía pensado mencionar. Lo más curioso fue llegar a casa y tener ganas de seguir esa conversación con mi pareja.”
“No sé muy bien cómo explicarlo, porque desde fuera puede parecer simplemente un grupo de personas hablando. Pero hay algo que pasa ahí. Da miedo abrirte un poco, sí, pero cuando ves que los demás también lo hacen, cambia todo. Y al final creo que da más miedo seguir guardándote las cosas.”
“Me di cuenta de algo que llevaba meses sin querer reconocer. Me estaba aislando bastante. No porque quisiera estar solo, sino porque me había acostumbrado. El encuentro no solucionó eso de repente, pero sí me hizo verlo. Y creo que necesitaba darme cuenta.”
“Yo no tenía ninguna intención de llorar, por supuesto. De hecho, me daba bastante vergüenza emocionarme delante de desconocidos. Pero pasó. Y nadie hizo que fuera incómodo. Al contrario, fue como si no hubiera nada raro en ello. Creo que eso fue lo que más me sorprendió.”
“Una de las cosas que más me llamó la atención fue que la gente realmente escuchaba. No estaba pensando en qué decir después ni esperando a que terminaras. Se notaba. Y después de un tiempo rodeado de conversaciones bastante superficiales, encontrar eso se siente diferente.”
“Después del primer encuentro pensé que ya estaba, que había sido una experiencia puntual. Pero unos días después me encontré pensando en algunas de las personas que había conocido y en conversaciones que habíamos tenido. Así que cuando hubo otro, no me lo pensé demasiado. Quería volver.”
“No salí pensando que mi vida iba a cambiar ni nada parecido. Fue algo mucho más pequeño. Una conversación, una sensación, algunas cosas que me llevé a casa. Pero pasaron las semanas y seguía acordándome de ellas. A veces supongo que los cambios empiezan así, sin hacer demasiado ruido.”